Todo ser humano es un universo en movimiento.
En mi labor, acompaño ese movimiento desde múltiples planos. Por eso, cada herramienta que utilizo –la Fotografía profesional, Programación Neurolingüística, Neuroescritura, Fototerapia y la Arteterapia– es una forma de mirar, revelar y conectar con lo que somos en esencia.
Abordo este quehacer desde la convicción de que todo puede ser observado con nuevos ojos, y que ese gesto de atención puede transformar. Como una cámara que enfoca, mi tarea es ayudarte a encontrar el ángulo desde el cual tu imagen interna cobra sentido.
La neuroescritura permite observar patrones invisibles que se manifiestan en la morfología del trazo manuscrito. Es tu sistema nervioso el que plasma en la hoja sus rutas y dinámicas. La palabra que eliges revela creencias activas. Asimismo, una imagen despierta memorias dormidas. Una mancha de color trae al presente una emoción o energía retenida.
Puede ser una palabra. Un trazo. Una acción. O una luz en el rostro.
Mi propuesta se enraíza en una intención profunda: acompañarte a reconocerte, a conectarte con lo que ya eres, a resignificar lo que creías fijo, a expresar lo que pide salir.
No hay un solo camino. Pero hay un centro.
Y ese centro eres tú.
